El papel de la juventud venezolana en el futuro de la nación


Foto de @hasleriglesias
Manuel Rodríguez
Para nadie es un secreto que se ha  vivido momentos de alta tensión en las últimas semanas. La crisis institucional agudiza la crisis política y social ya existente en el país. Casi 100 muertos es el saldo que han dejado las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro, la mayoría de ellos jóvenes.

Con más de 100 días de manifestaciones, la juventud ha jugado un papel fundamental en la lucha de calle que ha tenido lugar en todo el territorio nacional. Se ha demostrado a lo largo de la historia venezolana el papel trascendental que estos desempeñan en los cambios políticos.

Desde el 12 de febrero de 1814, con la victoria del bando patriota sobre el bando realista en la batalla de La Victoria dirigida por José Félix Ribas, quién estaba a cargo de un grupo de jóvenes seminaristas, la juventud venezolana ha sido un eje fundamental en el desarrollo político  y en sus cambios, como se menciona anteriormente.

Si nos dirigimos a unas fechas más próximas y significativas para la historia contemporánea encontraremos  la llamada “Generación del 28". El carnaval de 1928 degeneró en una serie de protestas estudiantiles cargadas de lenguaje libertario en contra de la dictadura de Juan Vicente Gómez, que para ese momento tenía ya 20 años en el poder.
Tomado de prensalternativa.com.ve
Fueron los levantamientos populares más fuertes a los que se tuvo que enfrentar Gómez en el Gobierno y trajo como consecuencia una serie de manifestaciones populares a favor de los estudiantes y un posterior levantamiento militar importante.

En ese proceso participaron personajes del talante de Rómulo Betancourt ( fundador del partido Acción Democrática y dos veces presidente de Venezuela), Raúl Leoni ( segundo presidente de la democracia), Miguel Otero Silva y Jóvito Villalba, sujetos que jugaron un papel fundamental en la política venezolana del siglo XX.
El 21 de noviembre se celebra el Día del Estudiante Universitario en conmemoración del alzamiento y huelga estudiantil que se produjo ese día en 1957 contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Este suceso sería el precursor de los que meses después serían el alzamiento que derrocó al régimen de Pérez Jiménez, siempre con los jóvenes como punta de lanza del proceso.

Dando un salto al escenario coyuntural actual, podemos observar como la mayoría de los nuevos actores políticos de la actualidad venezolana provienen de la lucha estudiantil del 2007, que empezó con protestas a causa de la cancelación de la concesión de  Radio Caracas Televisión ( RCTV) y culmina ese año con la victoria del “No” a la reforma constitucional que propuso el presidente Chávez, siendo esta su primera derrota en las urnas.
Tomado de talcualdigital.com 
A partir de lo anterior, ¿pueden los movimientos conformados por jóvenes ( Movimiento Estudiantil, La Resistencia) ejercer una presión suficiente para obligar un cambio real en el país?

Sí, basándome en el ejemplo de la generación del 2007 que logró propinarle la única derrota electoral a Chávez”, dice Ignacio Belisario, líder estudiantil y consejero universitario electo más votado en las pasadas elecciones de la Universidad Católica Andrés Bello.
Un movimiento contestario y organizado no se dejó robar el país, logrando una victoria que no se esperaba, sorpresiva. Esa generación no se ha dejado arrebatar el país y hoy son los diputados que dirigen la lucha en la calle”, agrega Belisario.
Foto de @Ibelisario7
Luis Omaña, presidente electo del Centro de Estudiantes de Comunicación Social (CECOSO), opina que “el estudiante o el joven no tumba Gobierno, pero asume un rol protagónico en la calle con el fin de buscar un cambio ante las limitaciones que este le quiere imponer. El estudiante es un ejemplo para el resto de la sociedad, que busca en ellos la valentía suficiente para luchar”.

Ambos coinciden en que los jóvenes por si solos no podrán lograr un cambio político en el país, ya que esta lucha se trata de todo lo que puede aportar cada individuo para la reconstrucción de la nación, siempre a través del entendimiento y la tolerancia.
Podemos ser la generación que le dé un cambio histórico al país. Tenemos que entender la grandeza de los momentos en los que estamos, el hecho de que la sociedad tuviese que llegar ante esta situación para entender la ley de la oferta y la demanda, significa un cambio en el panorama del venezolano”, concluye Omaña.
La juventud tiene ser  la piedra angular de un proceso que convenza al resto de la población de seguirle apostando al país. Tenemos que hacerles entender que se puede construir un país, incluso, mejor que ese que hubo antes que nosotros naciéramos. Tenemos que asumir entonces el papel protagónico y quedar en la historia como la energía que potenció el cambio en Venezuela”, reflexiona Belisario.

“¡Sin la menor duda!”, responde el politólogo Jorge Olavarría. “Esta generación ofrece una expectativa histórica, como ninguna, ante todo por el tiempo en que les tocó crecer, por las tecnologías que disponen y por el potencial de esta nación”.
Los jóvenes por sí solos no pueden impulsar un cambio. Nunca ha sido posible. Peligroso creerlo y hasta desearlo.  Necesario es el balance, la experiencia, el saber, la energía y la innovación", resume Olavarría.
Tomando estas percepciones de la actualidad política venezolana y lo que ha sucedido en esto más de 100 días de protestas junto a los antecedentes históricos, nos daremos cuenta de que estamos ante una situación irreversible o los preludios de un viraje en el status quo de la vida venezolana, teniendo un papel protagónico esa generación que no ha conocido otra realidad que esta.

Junto a los diputados vemos a un gran grupo de muchachos que dan hasta la vida ( literalmente) en la calle en la búsqueda de un estado que nunca conocieron.

El Movimiento Estudiantil ha sido el único actor de cambio que ha logrado llegar en varias ocasiones a los destinos de sus movilizaciones, destacando así la importancia de este factor en la lucha por un nuevo presente.

Por el simple hecho que no sólo el joven vive la crisis, no podrá por si solo cambiar el destino político de la nación, pero si puede servir como ejemplo de valentía para que el resto de la sociedad se levante y camine hacia un mejor mañana.

Es importante que la sociedad, la juventud y los políticos vayan de la mano con el fin de lograr la reconstrucción del Venezuela, de forma unida y con un proyecto de país que nos incluya a todos, reconociéndonos por fin los unos a los otros por el bien común. 





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