El Hombre Elefante: La humanidad exaltada a través de lo monstruoso






Una película encantadora y esplendida, donde a través de lo monstruoso del personaje central se nos cuenta a los espectadores muchas cosas a cerca de la condición humana. Una historia protagonizada por un héroe Hefesto, entendiendo héroe en el sentido que le da la literatura , es decir, el personaje sobre el cual giran todas las acciones.


The Elephant man (1980) es una película con dos protagonistas, el doctor Frederick Treves ,interpretado por el futuro Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) ,  y John Merrick. Este es el segundo largometraje de David Lynch, quien muestra en la pantalla la última parte de la vida de El Hombre Elefante, quien es rescatado del circo por el doctor Treves, donde se le tenía como una de las principales atracciones debido a su cuerpo completamente deforme.

A medida que va transcurriendo el film, observamos a través de los ojos del Dr. Treves la sensibilidad y bondad que se encuentran detrás de la aparente monstruosidad de Merrick. la película lo exalta a él como humano y nos muestra a otros personajes como los verdaderos monstruos, ya que se aprovechan de la condición cándida  de Merrick.

John Merrick es el Hefesto de la Inglaterra victoriana. Un personaje que encarna en todas sus característica a dicho arquetipo. Merrick es el hombre deforme que la sociedad rechaza y ha abandonado a tal punto de considerarlo como un freak, un monstruo que tiene que ocultar su rostro para evitar los gritos de la gente.




En este personaje a su vez observamos la timidez y la parte artesana del herrero del Olimpo, de Hefesto. Una timidez de carácter sumisa que le impidió decirle algo a quienes lo ofendían hasta los último minutos de la película cuando le grita a la multitud que él no es el hombre elefante, que no es un animal ni mucho menos un monstruo, que él es un ser humano. Y del artesano somos testigos mientras lo observamos construir la catedral de mesa de noche que la cámara nos muestra terminada en los últimos segundos del film.

David Lynch con The Elephant man desnuda al ser humano, le da una serie de cachetadas, pero al mismo tiempo lo engrandece. Algo paradójico y que pareciese no tener sentido, pero así es el hombre, es un ser contradictorio por naturaleza.

Esta es una película que se puede ver desde dos perspectivas: la de Merrick, donde se tratan inquietudes que todos individualmente tenemos, porque inconscientemente todos somos un poco de Merrick, todos anhelamos ser aceptados por los demás, sucumbimos a la presión social y realizamos cosas solo porque todo el mundo las hace. Algo que interpretamos del deseo de normalidad que tiene Merrick, el querer dormir como la gente común, el cine de Lynch plasmó en acciones la idea del afán de normalidad de nuestro hombre elefante. 



Y luego la de su entorno, allí observamos la morbosidad del ser humano, la segregación hacia aquello que no está acorde a lo considerado como normal, a la masa deshumanizada que iba a atacar a El Hombre Elefante, pero este los despertó con un grito en nombre de los valores más humanos. Merrick acorralado en el baño gritó llamando al respeto, la sensibilidad, la comprensión, la belleza,  la dignidad y compasión, algo que hizo reaccionar a la multitud. Los hizo entrar en razón
                 
The Elephant man a través de un ambiente siniestro nos muestra una película totalmente contraria, no tenemos a un hombre lobo, a un vampiro o una a mujer pantera, sino una historia del sufrimiento humano. Lynch nos cuenta la tragedia de John Merrick: un “monstruo” de quien no surge ningún horror, sino una bondad  inmensa, un hombre sin una gota de rencor en todo su cuerpo. El Hombre Elefante es un monstruo que exalta a la dignidad y a la belleza de la humanida , quien detrás de su horrenda fachada solo puede encontrarse  Romeo.







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