También pagamos por comer chiripas



Un día común y corriente como hoy me provocó ir a comerme una pizza. Fui a una pizzería no muy conocida, "Pipoka Pizza", en la que me ocurrió un problema bastante desagradable.
 Pedí una pizza y un refresco, todo normal hasta ahí. Cuando termino de comer (la pizza no era nada del otro mundo) me doy cuenta que una linda amiguita me estaba esperando al final de mi vaso. Sí, una chiripa, ya se imaginarán el asco que sentí al saber que había estado flotando en mi refresco. ¿Acaso no ven los vasos cuando van a servir el refresco? ¿Dónde estarán guardados esos vasos? La verdad que el higiene en ese local era inexistente. En medio de mi molestia llamé al gerente y lo único que pudo decirme es que el local estaba infestado de chiripas. La verdad es que eso no era problema mío, si su local estaba infestado de chiripas, pues simplemente que fumigara, y si no lo podía hacer, pues fácilmente que no abriera, mejor eso que andarle sirviendo chiripas a la gente. Encima de todo esto, el gerente me pregunta qué si la chiripa era grande o chiquita... ¿Y eso qué importa? ¿Acaso es más o menos asqueroso dependiendo de su tamaño? ¿O es qué solo sirven chiripas pequeñas en su pizzería? Porque la que estaba en mi vaso no cumplía esos requisitos. El punto es que ni disculpas me pidieron, parece que es normal que aparezcan chiripas en tus alimentos. Por cierto, presumen de tener la mejor pizza y la mejor atención, lo cual es tan cierto como la higiene de este lugar.

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